"LA VIRGEN DE LA LUZ"

 

Si Tarifa tiene devoción por la Virgen lo es bajo su advocación de María Santísima de la Luz. Virgen de Labradores que apareciera en un Palmar cuando la célebre Batalla del Salado allá por el 1340 y que siglos más tarde acabó por convertirse en la Virgen de todo un pueblo, del que cuida y al que consuela desde su Santuario de las Caheruelas. Es indescriptible la fe que los tarifeños creyentes profesan a la imagen de su Patrona, que lo es desde que aquel mes de enero de 1750 su cabildo municipal acordara nombrarla como tal. Hasta tal punto en Tarifa se venera a esta imagen de claro semblante montañesino que, a finales del siglo XVIII, se decía ya que en Tarifa creían en la Virgen de la Luz más que en el Santísimo Sacramento, al que se relegaba a un segundo plano cuando en sus venidas desde su santuario extramuros a la ciudad, en rogativas o para la celebración de las fiestas del 8 de septiembre en su honor, la Virgen era colocada en el altar mayor de la iglesia parroquial de San Mateo. Más de un apercibimiento recibieron por ello los tarifeños, quienes todavía hoy puede decirse que siguen creyendo en la Virgen más que en Dios mismo, pues no es menos cierto que el templo de San Mateo, semivacío durante todo el año, se abarrota de fieles (de fieles de la Virgen de la Luz) cuando llegado el mes de septiembre la Patrona permanece en la iglesia mayor de Tarifa durante las cuatro semanas que dura su estancia en la ciudad. ¡Cosas de los pueblos de tan profunda raigambre mariana!

 

 

"EL CARMEN"

 

Cuando llega la festividad de la Virgen del Carmen, cada 16 de julio, las embarcaciones se adornan para llenar de alegría el espíritu de los hombres de la mar, organizándose procesiones y vistosas romerías marítimas en las que se porta una imagen del Carmen. Desde muy antiguo, los hombres de la mar han tenido una gran devoción a María, a la que han venerado y dado culto con varias y distintas advocaciones. En Tarifa, la patrona del gremio de mareantes siempre lo fue la Virgen del Sol, cuya cofradía pasó de competir durante siglos con la hermandad de labradores de la Virgen de la Luz por la devoción mariana de los tarifeños al olvido de un altar en la iglesia mayor de San Mateo. Hoy en día esas mismas gentes de la mar de Tarifa veneran como su fiel protectora a "la estrella de los mares" (Stella Maris) desde que en 1901 la reina María Cristina la nombrara por patrona de la Marina de Guerra, aún cuando ya lo era oficiosamente de todos los navegantes. Documentos pertenecientes al siglo XVI atestiguan la devoción marinera de la Virgen del Carmelo en otros lugares; en ellos se refieren relatos, expediciones y reconocimientos de la presencia y la acción de la Virgen entre esas otras gentes del mar. Pero también en esos mismos documentos se dice que la del Carmen no era la única devoción marítima sino una de las muchas devociones de los navegantes. Y así era, pues en Tarifa, donde ya en el siglo XVIII se veneraba en el convento trinitario u na imagen particular de Nuestra Señora del Carmen, renovada después por otra del genovés Baccaro para la iglesia parroquial de San Francisco, antes que a la patrona de la Marina los marineros tarifeños volvieron su mirada hacia su Virgen de la Luz y así lo manifiestan los exvotos del siglo XIX expuestos en su santuario. Hoy, desde que la marinería de la antigua Base Naval de Tarifa reavivara la devoción por la Virgen del Carmen, esta advocación mariana junto con la de María Santísima de la Luz ocupa su lugar en la devoción particular de muchos tarifeños. Al fin y al cabo son sólo distintos modos de nombrar a la Santísima Virgen María, dos nombres para encomendarse a la Madre del Señor.