Acompañado con los acordes del pianista, Germán Prieto, el tarifeño desgranó un sentido y sincero mensaje
Poesía, metáfora y compromiso han presidido el pregón oficial de la Semana Santa 2018 en un teatro Alameda repleto de público. El tarifeño, cofrade y capataz general de Nuestro Padre Jesús en la Oración del Huerto, Antonio Valencia Díaz ha desgranado un elaborado y lírico discurso puesto al servicio de la exaltación de Tarifa, y la plasticidad de su imaginería en el que no han faltado invitaciones a la reflexión sobre la continuidad de la grandeza de la Semana Santa Local.

Rubén Rondón Manzanero, compañero en las labores de capataz y amigo personal ha sido el encargado de presentar al pregonero del 2018 ante un auditorio expectante que ha llenado el teatro Alameda. Tras su emotiva presentación, ha subido al escenario el pregonero designado por el Consejo Local de Hermandades y Cofradías con un discurso distinto desde el principio.

 

Antonio Valencia Díaz ha comenzado su intervención conduciendo al auditorio por un cuento infantil de una mujer y un niño que habitan una casa de campo. Las referencias a la patrona tarifeña han pivotado así desde el principio su personal discurso.

 La luz de Tarifa; el perfil de las murallas y el Castillo; las formas de la Caleta o la silueta del Faro han sido referentes en una composición que ha enmarcado la grandeza de la Semana Santa en su entorno. En este punto, el pregonero del 2018 ha apelado a la oportunidad de "estudiar nuevos conceptos, horarios, días, protocolos". Desde el compromiso por continuar la tradición, Valencia Díaz ha pedido más celeridad para afrontar "retoques que den sentido al ímpetu de mejorar nuestra propia historia".

 La poesía evocadora de un "rebujo de sensaciones" ha sido constate en un discurso cargado de simbología que ha contado con momentos especialmente emotivos. Ha sido por ejemplo el momento en el que el pregonero se ha despejado de su chaqueta. Con el blanco de la camisa ha querido invitar al público a retrotraerse a la Semana Santa de su infancia; la dictada por la voz de Alberto y Manuela (sus abuelos maternos) en un balcón de la calle San Sebastián o la vivida en las esquinas que conducen a la calle Parra y la casa familiar de Mario (su abuela paterna), o el recuerdo siempre presente de Pedro (el desaparecido cofrade Pedro Rondón). Acompañado al piano por Germán Prieto, a ellos ha dirigido recuerdos emocionados de iniciación a la Semana Santa, y ellos ha dedicado la cita de hoy.

 Pero también entre versos Antonio Valencia se ha preguntado sobre el supuesto papel que cada uno tiene en la Semana Santa. Desde el músico al sacristán, pasando por la tesorera, el mayordomo, el gestor de lo público, el espectador anónimo o el costalero para el que sobran las palabras.

 Y es que, Valencia Díaz ha invitado también a pensar en las tareas de todos. También en las de una iglesia que entre expresiones artísticas, tiene que hacer entender "el fondo más honesto que se cubre en el antifaz del folclore". "Siempre el camino es la mejor chicotá".

 Valencia Díaz ha entrelazado su relato con la monumentalidad e historia de un municipio del que se dice tuvo tres puertas de acceso. De manera metafórica, ha alentado a descubrir más, más puertas que son las entrada a más sueño. "Miren en el bolsillo del corazón y encontrarán sus propias llaves y sus propias puertas". Ha lanzado un alegato simbólico a mirarnos en un espejo, estrategicamente situado en unos de los laterales del escenario para redescubrir los propios caminos, las andaduras de personajes aludidos al efecto como "Mateo" el trabajador de la ferretería siempre dispuesto; "Vicente", la voz del antiguo y abnegado cofrade que habla desde la sabiduría de la experiencia; Beatriz, joven estudiante de Historia del Arte que se acerca a la complejidad del mundo cofrade o Miguel, anómino, discreto y siempre resolutivo. Con cuatro flores en la mano, ha ido la historia de estos personajes más o menos figurados para el público, en los que encontrar una "rosaleda de puertas" a la Semana Santa.

 En un guiño cómplice a la labor del pregonero, Antonio Valencia ha concluido su plática a la manera de los encargados de vocear o divulgar algo nuevo o desconocido. Más cerca de patio de butacas, dio lectura a una especie de pequeño pergamino presente desde en el principio en el atril. A la voz de "Se hace saber..." exhortaba a todos a vivir el tiempo que ya llega, el de la Semana Santa.

Su pregón se ha cerrado con el aplauso cerrado del público, levantado de sus asientos.

 El acto ha concluido con la entrega de placa y diferentes recuerdos de manos del alcalde, Francisco Ruiz; el parroco de Tarifa, Juan Pedro Varo y el presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, Francisco López Hoyos.
-Prensa Ayto-